martes, 11 de septiembre de 2007

re-descubriendo y re-conquistando la calle

Uno de mis objetivos con el cambio de trabajo era recuperar la calle, recuperar la cotidianidad, recuperar la vida real, estar en los sitios donde pasan las cosas. Porque, aunque parezca increíble, pasan cosas entre las 9 de la mañana y las 7 de la tarde, y hay gente, gente que vive más allá de los informes o las segmentaciones... y a mi se me había olvidado.

Sí, a mi se me había olvidado. Se me había olvidado que la ciudad está hasta arriba a las 11 de la mañana, que los supermercados están en plena actividad, que hay gente que va y viene, de un lado para otro; se me había olvidado que hay carteles, que suceden cosas; se me había olvidado la programación televisiva matutina (i-n-c-r-e-i-b-l-e); se me habían olvidado las conversaciones de los jubilados en los autobuses; se me había olvidado como los adolescentes hacen pellas a la puerta de los institutos de secundaria; se me había olvidado el ruido de la calle, de la calle de un barrio, por supuesto, porque la Castellana o Serrano no son barrios. Allí no está la gente que compra los productos, ni la gente que llena las audiencias de la televisión, ni la gente que ignora los anuncios que con tanto cariño han preparado los creativos de publicidad.

Cuando un investigador cualitativo olvida estas cosas se convierte en un mueble de IKEA...uno de tantos.

Un investigador en un despacho, en una oficina, es como un atleta de sofá, como un torero de salón. Un investigador en un despacho, en una oficina, acaba siendo un onanista de la realidad, autocomplaciente, pero totalmente estéril y falto de sentido.

Y así me siento ahora. Re-descubriendo, Re-conquistando el sentido de las cosas, como un nuevo recién nacido. Volviendo a aprender, volviendo a ser sorprendido, curioso, nervioso por la novedad, excitado por todo lo que hay y por todo lo que pasa. Sigo haciendo lo mismo: escribo informes, hago proyectos... pero el no tener un horario fijo en una oficina hace que pueda estar allí donde y cuando suceden las cosas.

Mi trabajo es analizar la realidad, trascender lo cotidiano para observar con objetividad qué está sucediendo y darle una estructura inteligible. Lo sé. Pero para poder hacer esto antes he de haber vivido y sentido, buceado en el caos de lo cotidiano, para después darle un sentido, contárselo a mis clientes y hacerlos más ricos y poderosos.

Me encanta mi trabajo.

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